Actualmente, debido al mundo tan globalizado que
vivimos, al tipo de sociedad que hemos integrado, además de las características
que poseen los niños a partir de los años 90’s, nos vemos en la necesidad de
inmiscuir las Tecnologías de la Información y la Comunicación en los ámbitos,
social, político, económico, pero sobre todo en el educativo.
Sin embargo, el que el docente y también el alumno
hagan uso de este recurso para la enseñanza no sólo consiste en que sepan
emplearlo, en introducirlo en su accionar cotidiano dentro del aula de clase,
sino que también tengan la facultad de hacer un buen uso de este, acorde al
proceso que estén realizando, al estilo del usuario, su ritmo de aprendizaje,
etc. para que así sus potencialidades se vean reflejadas e influyan en la
oración.
Lo anterior, puede resultar utópico, si cada agente
educativo, incluido nuestras autoridades, no dotan a cada una de las escuelas
de recursos como luz eléctrica, internet, y computadores y además no brindan a
los docentes capacitaciones para que éstos desarrollen habilidades digitales,
que consecutivamente promoverán en los alumnos, para lo cuales será mucho más
sencillo puesto que desde los años 90’s se consideran nativos digitales, es
decir, niños y jóvenes que tienen la facultad nata para interactuar con las
TIC.
Por último, como todo recurso que viene a
inmiscuirse en nuestra vida cotidiana debemos contemplar que éste tiene
bondades y negatividades, por lo que usarlo en pro del proceso de enseñanza y
aprendizaje y más tarde de nuestro país debe considerarse como un reto a nivel
social, y no solo en el ámbito educativo, pues desde las generaciones Net hasta
las nuevas generaciones, es decir, las actuales, la enseñanza presencial y memorística en la
que el docente es el único ser que posee conocimientos y puede transmitirlos ya
resulta obsoleta y carente de aprendizajes significativos.

